Los encuentros mortales de humanos y tiburones son mucho peores para estos últimos, argumenta en esta columna el secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres.
El comercio de aletas de tiburón es una industria lucrativa en gran parte de Asia. Crédito: Cortesía WildAid.
Los ataques mortales de tiburones en aguas de la isla Reunión reavivaron el reclamo de que se autorice la caza de estos animales. Pero entre ellos y los seres humanos, ¿cuál es el depredador y cuál la presa?
¿Qué lecciones debemos aprender de quienes se aventuran a lugares donde se exponen a los peligros de la vida silvestre?
La isla francesa de Reunión, en el océano Índico, parece constituir un idílico paraíso tropical para sus 800.000 habitantes. Pero las apariencias engañan.









