La ciencia es capaz de encontrar curas y remedios en los más extraños lugares. Es lo que ocurre con el descubrimiento, hecho por científicos chinos, de que la sangre del oso panda es un antibiótico capaz de matar bacterias y hongos y, por tanto, curar y evitar la aparición de muchas enfermedades.
La sustancia encontrada en la sangre de estos mamíferos por investigadores de la Universidad Agrícola de Nanjing, China, podría ser la base para una nueva generación antibacteriana, que ataque superbacterias que se han vuelto resistentes a los fármacos, informó el portal 20 Minutos.